Una razón y una protesta frente al aporte de los independientes

Ojo al Piojo - Aporte de Independientes

La obligación que tienen ahora buena parte de los trabajadores independientes de aportar para sus futuras pensiones es rechazada por buena parte de estos con razones discutible en un caso  y justificada en otro.

Hay dos grandes argumentos en contra de la obligación de este aporte. Por un lado, se coapta la libertad de decidir la forma de ahorro que le permita a una persona financiar su vejez. En efecto, se obliga a los trabajadores independientes a aportar a la ONP o a una AFP para sus pensiones. ¿Y qué hay de quienes quieren ahorrar por su cuenta, quizás en forma más rentable?

La crítica es válida, pero algo de razón tiene el Estado al hacer obligatorio este aporte que alcanza desde hace más de veinte años a los trabajadores dependientes. Tener a la mayor cantidad de personas con algún tipo de pensión asegurada debería evitar que en el futuro los que sí ahorraron tengan que mantener a los que no lo hicieron. Uno de los mayores daños que un padre puede hacer a sus hijos es significarles una carga cuando se llega a viejo, pues obliga a los hijos a desviar recursos que deberían servir para dar una buena educación a los nietos, para seguir capacitándose ellos mismos o simplemente para permitirse un mejor confort. Igualmente, el que haya viejos sin ingresos hace que el Estado deba crear programas tipo Pensión 65 para mantener a los que no quisieron o no pudieron ahorrar en su momento, que de los dos tipos hay. Evitar estos aprietos a los hijos y al Estado, justifica en parte la obligación del aporte para tener una pensión futura.

La otra gran crítica está referida a la injusticia laboral. El régimen de cuarta categoría en el que están los trabajadores independientes es utilizado muy frecuentemente (y de manera abusiva) para reducir los costos laborales de las empresas. Así, el trabajador independiente no tiene derecho a gratificación, vacaciones y CTS, entre otros beneficios de los que sí goza el trabajador que está en planilla.

Estas desventajas son aceptables para muchos independientes en la medida en que su ingreso disponible está sujeto a menos contribuciones y por tanto el ingreso líquido presente es mayor. Con la obligación del aporte, esta especie de compensación se pierde, pues el ingreso neto se verá reducido hasta en un 12% o 13% mensual.

Si el Estado funcionara correctamente y eliminara el uso abusivo del régimen de cuarta categoría, quizás podría justificarse la obligación del aporte. Pero como están las cosas, la situación del trabajador independiente empeora sin compensación presente alguna. La instauración de un aporte solidario del Estado o de la empresa podría haber sido más justo para el trabajador, pero ello no ha sido contemplado por los legisladores.

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