5 Cosas que debes saber sobre el voto de confianza a Ana Jara

Lo sucedido esta madrugada en el Parlamento, no es nuevo pero si inusual. Por segunda vez, en este gobierno, la incapacidad para generar confianza del oficialismo así como la tendencia “chantajista” de un sector de la oposición hacen depender la gobernabilidad de “interpretaciones” y ¿negociaciones bajo la mesa?

1. CONFIANZA ¿NEGADA O “SIN RESOLVER?

La Constitución establece que

Dentro de los treinta días de haber asumido sus funciones, el Presidente del Consejo concurre al Congreso, en compañía de los demás ministros, para exponer y debatir la política general del gobierno y las principales medidas que requiere su gestión. Plantea al efecto cuestión de confianza” (Artículo 130).

Hasta ahí todo bien. El gabinete Jara juramentó el 22 de julio. Dos días antes de vencerse el plazo constitucional se presentó ante el Congreso de la República, pero la confianza no llegó. Por eso, Ollanta Humala acaba de afirmar que “nosotros hemos cumplido con el mandato constitucional”, dejando en la cancha del parlamento la solución al ¿impasse?

Cuando el parlamento no otorga la confianza, la Constitución dice claramente qué debe hacerse:

 “El Presidente del Consejo de Ministros puede plantear ante el Congreso una cuestión de confianza a nombre del Consejo. Si la confianza le es rehusada, o si es censurado, o si renuncia o es removido por el Presidente de la República, se produce la crisis total del gabinete”. (Art. 133)

Incluso, en el artículo 134 se indica que el Presidente de la República

“está facultado para disolver el Congreso si éste ha censurado o negado su confianza a dos Consejos de Ministros”.

Lo ocurrido con el gabinete Cornejo, anteriormente, y ahora con Ana Jara es una situación Sui Generis. Nunca antes, la votación para el voto de confianza había sido ganada por la “abstención”. Y esto es lo que ha generado interpretaciones diversas.

2. CONTROVERSIA DE INTERPRETACIONES

Por un lado, José Elice – ex oficial mayor del Congreso – señala que haber obtenido 50 votos a favor, 1 en contra y 63 abstenciones debe considerarse como que el voto de confianza ha sido “negado” y por lo tanto, el gabinete en pleno debería presentar su renuncia la que debe ser aceptada por el Presidente en un plazo no mayor a las 72 horas posteriores.

Sin embargo, el constitucionalista Natale Amprimo – ex presidente de la Comisión de Constitución del Parlamento – ha indicado que, en 2003 el grupo que presidió aprobó un informe indicando que en los casos en que la abstención gana una votación se da por no resuelto el tema de debate.

Este es el informe que sirvió de sustento para que Freddy Otárola – cuando sucedió lo de Cornejo – y Ana María Solorzano dejen el tema como “no resuelto” y se convoque a una nueva sesión.

3. EL ANTECEDENTE CORNEJO

Este gobierno tiene el récord de haber puesto al procedimiento parlamentario en jaque. Por lo menos, desde la entrada en vigencia de la Constitución de 1993, nunca el pedido de confianza de un gabinete había quedado en el limbo.

Nunca, hasta marzo de este año, en que René Cornejo acudió al Congreso en busca de la confianza respectiva. El resultado dejó en shock a todos, incluidos los expertos constitucionalistas. Ahí surgieron las primeras controversias.

Algunos especialistas decían – igual que ahora – que, en la práctica el parlamento había “rechazado” la confianza porque no la había aprobado. La oposición dijo que era una llamada de atención y una advertencia – el mismo discurso de ahora.

Los nacionalistas pidieron una reconsideración, y varios votaron en contra de su propio gobierno con la esperanza de interpretar que habiendo votos a favor y votos en contra, las abstenciones no se contabilicen. Algo parecido a las elecciones. No les ligó.

La presidencia del Congreso optó por interpretar que el tema no había sido “resuelto” – como ha hecho ahora Solorzano – y convocar a una nueva sesión. La consigna parece ser, tanto antes como ahora, ganar tiempo para cambiar votos.

Días después, Cornejo había logrado “satisfacer” (en palabras del parlamentario Beingolea, “seducir”) a la bancada del PPC que dio un giro en su postura inicial y terminó por otorgar la ansiada confianza. Más de cuatro meses después, Cornejo tuvo que renunciar por un escándalo y el gobierno nuevamente está en el limbo con su gabinete.

4. LLUVIA DE PEDIDOS

Ahora con la abstención nuevamente como herramienta para presionar y “amenazar” al gobierno, la oposición continua exigiendo medidas concretas para darle el voto de confianza a Ana Jara. Lo ofrecido y exigido en los “cafecitos” parece no haber sido suficiente.

Desde la salida de ministros como Eleodoro Mayorga y Miguel Castilla por los lobbies revelados con los #CornejoLeaks, hasta el retiro de la candidatura de Diego García Sayán, son algunas de las exigencias para otorgar el voto de confianza.

Es claro que algunos de los pedidos planteados por las bancadas serán difíciles de cumplir, como lo relacionado a modificar políticas de Estado en temas estratégicos como la soberanía alimentaria, energética o la lucha contra la corrupción. Aunque la ministra Jara lo repita hasta el cansancio, parece que los lobbies en el Ejecutivo serán difíciles de erradicar si no hay un compromiso real.

Otros pedidos podrían ser relativamente fáciles de satisfacer – si, en Palacio quieren ceder poder – como la salida de ministros cuestionados por los lobbies revelados por los #CornejoLeaks, como Eleodoro Mayogar y Miguel Castilla. En esos casos, podría tratarse simplemente de cambios de “rostro” u “oxigenación” más que de cambios reales en la forma en que se conduce el gobierno en esos sectores.

Estos son, sin embargo, los requerimientos públicos de las bancadas. Con la experiencia del parlamento actual no podemos descartar que estas horas se presten para negociaciones y llamadas directas con parlamentarios y “bajo la mesa” para lograr cambiar voluntades individuales y obtener el voto de confianza.

5. ÚLTIMA CHANCE

Más allá de las discrepancias sobre los procedimientos seguidos, el Congreso tomó la decisión de convocar a una nueva sesión para definir el pedido de confianza del gabinete Jara.

Todo indica que el gabinete Cornejo la tuvo más fácil para generar una “justificación” al cambio de votos; las exigencias públicas son cuestiones más difíciles de decir en pocas horas, aunque nunca se sabe.

La premier ha dicho que no se siente “derrotada” y – en la misma línea del presidente – que el gabinete cumplió con su deber.

El Pleno del 22 de agosto es, literalmente, la última oportunidad que tiene Ana Jara para obtener la confianza del Parlamento. ¿Lo logrará?

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