La huelga continúa

“El explosivo crecimiento del precio del oro explica el actual conflicto con los trabajadores mineros y los grandes intereses que se mueven detrás. ¡Ahora se gana más explotando ilegalmente el oro que produciendo cocaína!”, explicó Carlos Tapia, respecto a las protestas de los mineros informales, y precisó que el valor de una onza de oro ($US 1, 300) equivale a cerca de dos kilos de la droga.

Los mineros – quienes realizan una huelga desde el jueves 20 – solicitan al Gobierno que se modifique los estatutos del proceso de formalización de la minería informal, aparte de la ampliación del plazo, que vence el 19 de abril próximo.

“Lo del diálogo es una gran mentira”, dijeron.

Los manifestantes expresaron su rechazo a las declaraciones de Daniel Urresti, Alto Comisionado de Asuntos de Formalización de la Minería ilegal de la PCM, quien aseguró que no se ampliará el plazo, y que solo dialogará con dirigentes locales cuando terminen las protestas.

Al respecto, Carlos Tapia, explicó que se han dado varios Decretos Legislativos en el afán de formalizar a los mineros ilegales que abastecen a las ilegales “plantas de beneficio”.

“El problema es complejo. Quizás, un plan estatal para la “reconversión” de estos mineros a otras actividades productivas sería una solución”, indicó.

Entre tanto, los protestantes resaltaron que ellos son un eslabón importante en la economía del país, pero las autoridades no los dejan producir con todos los beneficios que solo los tienen las grandes mineras transnacionales y a las cuales se les permite hacer “lo que quieren”.

Y el ecosistema, ay siguió muriendo... Foto: Semana Económica
Y el ecosistema, ¡ay! siguió muriendo…
Foto: Semana Económica

Pese a ello y, como lo advierte Semana Económica, el gobierno se ha puesto firme (cosa rara últimamente) y ha dicho no a las solicitudes de miles de mineros en las calles de Lima y Arequipa que bloquean carreteras como modus operandi. Recordemos que la propuesta ya cobró una vida.

“Las federaciones, confederaciones y sindicatos únicos tienen el poder de bloquear las vías principales y generar primeras planas con enfrentamientos con las fuerzas del orden (…) Ese es el medio por el que se acogota al Estado para frenar acciones estrictamente necesarias y que lo obliga a aplicar la medicina con anestesia para hacer viable el proceso

Pero Humala, el premier Cornejo (¡miren, existía!) y Urresti dijeron no. Lo malo es que esto no acaba acá, “la bestia” solo se está despertando…

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