¿Qué hacer con el congreso?

Hay algo sobre lo cual todos podemos estar de acuerdo: el congreso de la república es una de las instituciones más corruptas del país y no exageramos. Nuestro parlamento se ha ganado ese calificativo a pulso. ¿O acaso ya nos olvidamos de lo que se intentó con la llamada “repartija” o lo ocurrido con el solidario Michael Urtecho hace poco?

En su momento, lo ocurrido durante la designación de funcionarios públicos para la Defensoría del Pueblo (DP), TC y el BCR propició una significativa movilización ciudadana. #Noalarepartija fue la consigna repetida en las calles de la capital pero el trasfondo de la protesta, aunque sin objetivos claros y cuya importancia en el tiempo aún está por verse, era más grande.

La “repartija” deja en evidencia la particular visión de nuestros parlamentarios sobre el quehacer político. Los involucrados aseguraban no comprender el porqué de la sorpresa generalizada ante algo que es frecuente en su labor diaria. Tal respuesta no fue bien recibida y, por el contrario, propició nuevas protestas, las cuales, esta vez, hasta dejaron oír gritos a favor del cierre del congreso.

Por su parte, lo ocurrido con el congresista Urtecho -tal cual otros clásicos animados de nuestra política nacional: robacable, comepollo, etcétera- dejó en evidencia la pobreza moral de nuestra clase política y, además, que al interior del congreso es cosa común el pagarle con dinero de todos los contribuyentes a empresas fantasmas.

Los hechos que brevemente hemos reseñado líneas arriba han propiciado dos iniciativas legislativas:

– Proyecto de ley 2590: para que las autoridades de la DP y el TC se han elegidas por una comisión especial “despolitizada”. (PPC – APP)

– Proyecto de reestructuración administrativa: el proyecto final no se ha presentado aún pero tiene como objetivo permitir que la Contraloría participe en el control administrativo del congreso.

A su vez, aunque con un mayor interés en el proceso de elección de los congresistas, Yonhy  Lescano propone desde su bancada terminar con la “reelección congresal”. La cual, acepta el mismo Lescano, no sería precisamente la solución: “la sola no reelección no garantiza que los futuros Congresos sean mejores”.

¿Entonces qué hacer para tener representantes más dignos en el legislativo? Las propuestas son múltiples y cada una merece su debido análisis. En un reportaje de este espacio conversamos sobre este problema de institucionalidad con Carlos Neuhaus y Nelson Manrique. Algunas de las preguntas que les hicimos a nuestros dos entrevistados deslizan lo que a nuestro entender deben ser temas centrales de esta discusión: bicameralidad, eliminación del voto preferencial, voto voluntario, etc.

Todas estas propuestas son intencionalmente controversiales pero no por eso menos importantes. El nivel educativo y de compromiso ciudadano de nuestro país está lejos de ser el mejor de la región. Por eso, el primer paso a dar es propiciar una mejor educación en valores democráticos que permita sostener un debate alturado. ¿Se imaginan un Perú cuya población electoral asista voluntariamente a las urnas a ejercer su derecho al voto? ¿son capaces de imaginar un país de peruanos entregando su voto al que tiene mejores propuestas y no al que compra votos con asistencialismo?

Ojo al piojo:

– Congreso de la República, el más corrupto.

“Comepollo” habla desde la prisión sobre el caso Michael Urtecho.

“¿Es común la falsificación de documentos y el recorte de sueldos en el Congreso?

Claro. Yo fui un ángel al lado de 119 congresistas en esa época. Todos los congresistas que fueron, y que son ahora también, estaban metidos en eso, según los rumores en el mismo Parlamento.”

– Más detalles sobre el proyecto de ley 2590.

¿Qué hacer luego de tomar la calle?

Redacción Ojo al Piojo

Autor: Redacción Ojo al Piojo

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