Ojo al Piojo - Patrimonio arqueológico

Por qué es una buena idea que la empresa privada gestione el patrimonio cultural

Actualidad, Opinión

Por Javier Vásquez Llanos
Arquéologo, Director de Gestionando el Patrimonio Arqueológico y Museos

 

El viceministro Juan Pablo de la Puente, dio una entrevista a Semana económica, donde explico lo que el Ministerio de Cultura quiere lograr con la modificatoria del Artículo 6 de la Ley General del Patrimonio Cultural de la Nación N° 28296, al respecto, debo señalar que la reforma no es mala, tiene expresamente enunciada las limitaciones a las actividades que se pueden hacer  en los sitios arqueológicos, como parte de su puesta en valor.

Siempre existe un riesgo que la empresa privada o inclusive, entidades públicas quieran aprovecharse de los tan mentados “servicios complementarios” con actividades a desarrollar in situ que desnaturalicen o desvinculen la significación cultural o la integridad del Patrimonio Arqueológico. Esta modificatoria de la Ley 28296 lo evitará y lo señala expresamente.

Es tarea del Ministerio de Cultura evaluar cada intervención en los sitios arqueológicos particularmente, teniendo en cuenta, la variable sociocultural de su entorno. Los encargados de elaborar, evaluar y aprobar los convenios culturales, deben estar técnicamente preparados y tener experiencia en gestión del Patrimonio Arqueológico, estos profesionales, deben conocer su situación real y de la población aledaña al detalle.

El viceministro habló también del caso de la Huaca Pucllana, experiencia base que quieren capitalizar y ponerla en práctica mediante esta modificatoria de ley. En primer lugar, la gestión de la huaca data de 1991 y es pública, mediante un convenio de cooperación interinstitucional, suscrito entre la Municipalidad de Miraflores y el INC, y actualmente, vigente por el Ministerio de Cultura. Segundo, entre los años 2001 y 2003 el proyecto de investigación de la Huaca Pucllana recibió apoyo económico de un ente privado: Patronato Huaca Pucllana. La concesión del restaurante se otorgó en el año 2000.

Más huacas así, es posible. Foto: Turismo Educativo
Más huacas así, son posibles.
Foto: Turismo Educativo

Se viene criticando el supuesto “mal uso” que se haría de los servicios complementarios, por ejemplo, en la experiencia Pucllana, el restaurante es un servicio complementario ¿y su funcionamiento afecta la puesta en valor de la huaca?

No, porque difunde su significación, sin tergiversarla, además, el dinero que el restaurante paga por la concesión va íntegramente al sostenimiento del proyecto investigación de Huaca Pucllana, responsable de su puesta en valor, estos aspectos son los que la ley protege claramente. Si queremos referirnos a otras experiencias exitosas de gestión público-privada del Patrimonio Arqueológico, debemos referirnos a la Huaca de la Luna y el Sol y de la Huaca El Brujo.

Hemos visto los últimos días, como las críticas a la reciente modificatoria vienen de instituciones como el Colegio de Arqueólogos Sede Cusco, Colegio de Arqueólogos Nacional (Lima) y la Dirección Desconcentrada de Cultura cusqueña, quienes hasta ahora no indican que aspectos de la normatividad afectan el Patrimonio Arqueológico en sus pronunciamientos. La oposición sin fundamento no ayuda al debate y tampoco, la carencia de propuestas de solución, ante el abandono alarmante en que se encuentran las huacas del país.

Un museo de sitio financiado por la fundación Wiese. Foto: Trip Avisor
Un museo de sitio financiado por la fundación Wiese.
Foto: Museo El Brujo

Hace tiempo, muchos profesionales de la cultura critican la Ley de Patrimonio Cultural de la Nación N° 28296 porque tiene varios vacíos y eso es cierto. Esta vez, la modificatoria está bien hecha. El viceministro, en la entrevista, ha señalado que se socializará con los profesionales y la sociedad civil los alcances para el reglamento de la norma. Esta práctica es saludable y servirá para avanzar en el camino para recuperar los monumentos arqueológicos y darles uso social.

Los primeros a convocar al debate son las poblaciones (ciudadanos, asociaciones de vecinos, grupos culturales locales, gestores culturales, etc.) que viven en el entorno de las huacas porque son ellos, los que conviven día a día con ellas, saben de sus problemas que son los suyos y conocen a cabalidad lo que esperan de su puesta en valor. A diferencia del arqueólogo que investiga ese patrimonio, quien muchas veces, termina su trabajo y se va, sin involucrarse con su entorno social u otros “especialistas” que creen saber de la situación real de los sitios prehispánicos, desde una oficina o un aula, y para saber de ello, tendrían que realizar actividades culturales en las huacas pero no lo hacen.

Lo que queda por hacer es estar alerta a la elaboración del reglamento e integrar el proceso participativo que el viceministro ha dicho que se va a dar por el Ministerio de Cultura y proponer salidas viables para la gestión del Patrimonio Arqueológico, antes de criticar por puro gusto o ansias de figuración.

Por eso, cada día refuerzo la idea que es fundamental para proteger el Patrimonio y ponerlo en valor, el trabajo de la mano con la comunidad. La tarea ahora es más difícil porque el debate sobre la modificatoria al Artículo 6 de la Ley N° 28296, ha puesto en evidencia que un gran sector de colegas y especialistas culturales no le da la debida importancia al trabajo con la comunidad para preservar el Patrimonio Arqueológico.

Redacción Ojo al Piojo

Autor: Redacción Ojo al Piojo

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