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El último caso que enloda al congresista José León está relacionado con el narcotráfico internacional. Ahora tiene mucho que aclarar. Pero éste no es el único pecado que arrastra el vocero “chakano” y principal defensor de Alejandro Toledo.

A fines de agosto una de sus casas en Huanchaco, Trujillo, que está a nombre de su esposa, Gladis de León, fue allanada por agentes de la Dirandro. En ella había droga se alojaba el narco mexicano Rodrígo Torres, alias “LIC”, relacionado las siete toneladas de cocaína incautadas en un operativo.

Lo primero que dijo el congresista fue que el inmueble era alquilado a Lucía Villavicencio Ruiz, que él no sabía nada de nada, y que él ni su familia administraban el negocio. Sin embargo, Caretas ha publicado imágenes del parlamentario reunido con Torres.

Según León Rivera, sabía que la inquilina recibía a otras personas, y que si habló con el mexicano fue para decirle que debían desalojar la casa por retrasos en el pago y porque allí se construirá un edificio.

No nos hemos escondido, hemos estado afuera, he tocado la puerta públicamente, eso es la transparencia, eso haría cualquier persona que quiere recuperar su casa”, dice.

En el Congreso, la oposición pide que se investigue al “toledista” en la Comisión de Ética, su bancada no se opone. El fujimorista Héctor Becerril aprovechó este hecho para meter más leña al fuego del caso Ecoteva.

¿De dónde es esa plata?, ¿no será que hay alguna relación con el narcotráfico?

Como dijimos, León tiene más perlitas y roches. Otro de los últimos que protagonizó fue cuando junto a Becerril se fue de boca ante cámaras. Mientras se discutía sobre los narco-políticos (aún no se sabía lo de Huanchaco) el fujimorista le recordó la denuncia de proxenetismo que sacó al “toledista” del Ministerio de Agricultura.

León se picó y dijo que tendría cuidado pues el hermano de Becerril fue acusado de sicariato. Y así se llenaron de calificativos y acusaciones, nada fuera de lo común en nuestro Congrezoo.

Y si no recuerdas de qué hablaba Becerril, nosotros te lo contamos. José León tuvo que renunciar al cargo en el 2004, cuando Cuarto Poder reveló que era propietario de un hotel en Trujillo donde se ejercía la prostitución de menores.

El “perúposibilista” se lavó las manos. Dijo que la empresa era administrada por un inocente hijo suyo que no sabía las andanzas de sus trabajadores, y que ya habían sido despedidos. Sin embargo, un testigo lo señaló como el dueño.

Además aseguró que el hotel servía para hospedar turistas, pero las habitaciones tenían camas matrimoniales y redondas, espejos en las paredes y baños sin puerta. Seguro se te hace conocido. Lo peor de todo fue que todo se supo poco antes de que Alejandro Toledo promulgara una ley contra la prostitución infantil.

Y el pie de donde más cojea el congresista León, o todo Perú Posible, es su defensa cerrada y silencio conveniente en el caso Ecoteva, en el que se habrían lavado activos por casi 10 millones de dólares y hunde a Toledo por sus contradicciones.

León y su bancada han apoyado casi incondicionalmente al oficialismo, según la oposición a cambio de un blindaje del caso, cuyo informe se está debatiendo en el Pleno del Congreso.

Hasta ahora, el parlamentario ha estado cruzando los dedos para que el Ministerio Público archive el expediente Ecoteva por falta de pruebas. Claro que ante cámaras no se cansa de decir que no le tienen miedo a las investigaciones porque Toledo está limpio, es un “cholo sano y sagrado”.

Todo una joyita resultó ser José León, parece que Toledo, el líder “chakano”, no tenía un mejor reemplazo para Juan Sheput.

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