Toro estocado

El fujimorismo está de malas últimamente (¡bien hecho!), a su “narcocandidato” en Barranca y los otros 12 retirados por tener sentencias penales vigentes, se les suma un congresista relacionado a la trata de menores. Todo un nido es brujas es ese partido.

Un reportaje de Panorama demostró con videos que en el hostal Toro Bravo en Iquitos, que le pertenece al parlamentario aunque está a nombre de su madre, se ejerce la prostitución infantil.

Grandez descartó de plano tener algo que ver con este asqueroso negocio familiar, que es administrado por su medio hermano, Marco Antonio Moreno Saldaña. Más bien responsabilizó a Yván Vásquez, presidente regional de Loreto, de montar esta acusación en complicidad con periodistas.

A penas se difundió la denuncia periodística, la ministra de la Mujer, Carmen Omonte, aseguró que se tomarán cartas en el asunto. Y hasta la primera dama, Nadine Heredia, pidió investigar y sancionar a los responsables.

El Perú no puede cerrar los ojos frente a este problema. Es deber y responsabilidad moral de cada uno de nosotros, desde el lugar que ocupamos en la sociedad, luchar contra la lacra de la explotación sexual infantil y la trata”.

En el Congreso, muchos pidieron que Grandez sea desaforado y se decidió abrirle una investigación en la Comisión de Ética.

Y hasta su propia bancada decidió expulsarlo luego de un proceso disciplinario interno, a pesar de que habría solicitado su suspensión partidaria. Para las cámaras, pues.

Todo esto no era algo desconocido en el Congreso, el año pasado ya se había presentado la denuncia ante la Comisión de Ética, y la Fiscalía abrió un proceso. Esperamos que las nuevas pruebas sean suficientes para conocer la responsabilidad de Grandez en este caso.

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