Cruel destino

Yaku y Wayra, nombres en quechua que significan aire y agua, necesitan precisamente eso “aire y agua” para poder vivir.

Los tiernos delfines actualmente atraviesan por un trastorno psicológico debido a las precarias condiciones en las que se encuentran desde hace 4 años.

Ellos habitan en dos pozas de unos 7 metros de diámetro y casi 10 metros de profundidad. No existe el acceso al público ni a la prensa. Y pensar que en algún momento fueron la atracción del Hotel & Casino Los Delfines, en San Isidro.

Hoy, desde 11:30 a.m. en la playa La Herradura hubo una manifestación organizada por la Asociación Peruana de Protección a los Animales y la Organización Científica para la Conservación de Animales Acuáticos (ORCA) exigiendo mejores condiciones de vida para los cetáceos.

Precisamente en ese balneario de Chorrillos es en donde se encuentra el delfinario que alberga a la pareja de 26 y 22 años. Lamentablemente, los delfines continúan siendo propiedad del hotel. Por ende, el Estado no puede solicitar su liberación.

¡Ojo al piojo! “Liberándolos no se soluciona el problema: después vienen otros y todo vuelve a ser igual, mientras la ley siga así no se va a dar ningún cambio“, advirtió Carlos Lau, presidente de la Fundación Ballena Azul, pero el 2013, cuando se denunció por primera vez el abandono de estos delfines.

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