¿A quién perdonas?

“Se puso fin a una patraña política, no me deja rencor sino perdono a todos aquellos que por la ambición de poder no dudaron en echar sombras sobre una trayectoria limpia, es el costo que uno tiene que pagar por entregarse a un ideal de tener un país mejor. Siempre confié en la autonomía e independencia del Poder Judicial, hoy renuevo mis votos de trabajar por los ideales de equidad y justicia como lo he hecho donde me ha tocado trabajar, Emape, Seguro Social y Municipalidad de Lima, solo quiero decirle al Perú gracias porque siempre me entendió.”

Luis Castañeda Lossio
Presidente de Solidaridad Nacional

Nuestra manera de entender la comedia es simplona, de gags repetitivos y fértil en prejuicios y estereotipos. Observamos nuestra desgracia con cuestionable sorna. Nos reímos. Lo hacemos, no hay duda. Lucho, tú lo sabes bien. Para bañarte en aplausos no dudas en soltar -risita nerviosa de por medio- golpes bajos contra tus adversarios para intentar desacreditarlos. Lo cual no es una “loca afirmación”.

Tu escasa habilidad para elaborar un discurso coherente es siempre citada. Casi tantas veces como tu desprecio hacia los que te rodean. Los logros que te encanta enumerar son siempre tuyos y no de un equipo. Al interior de tu última campaña presidencial, esa que ganabas en segunda vuelta, no era difícil encontrar quien confirme esa actitud. La humildad suele estarle negada a las mentes débiles. A los que cuando se quedan en silencio no es para reflexionar; sino porque ahí arriba no hay mucha actividad.

Te embarcaste en una batalla sin sentido la cual no obstante siempre negaste. La revocatoria fue eso: una gran pérdida de tiempo y recursos. Solo habría que destacar que no tienes preferencias: amigos, colaboradores, hijos… todos pueden esperar. Marco Tulio dejó de serte útil y ya le tenías listo su almuerzo de despedida. A tu hijo, Luis Castañeda Jr.,bueno… a veces el amor paternal puede ser duro. Muy duro. No hay mucho que decir al respecto.

El poder judicial te ha dejado fuera de las investigaciones sobre el caso Comunicore. En tu último mensaje de facebook, citado al inicio de este artículo, aseguras haber confiado siempre en la justicia peruana. Sin embargo, no dudaste en buscar salidas legales para que no se te investigue (hábeas corpus incluído) por colusión y malversación de fondos.

El perdón, que sin que te lo pidan, hoy le ofreces a todos los que cuestionamos tu gestión (no solo por Comunicore o por el dinero y tiempo invertido en el Metropolitano) llegado a este punto ya no resulta tan gracioso. Los padres de Milagros Cerrón, la “niña sirenita”, te acusan de haber usado a su hija para sacarle lustre a tu imagen política. Quizá los padres no deberían haber permitido que se use la imagen de la niña y tú no deberías haberte aprovechado de eso. Quieres perdonar y antes deberías ser perdonado.

Ojo al Piojo - Las joyas de Castañeda

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