No solo el Gobierno puede afectar la confianza empresarial

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El hecho de que la economía creció solo 4,8% en el primer trimestre del año ha sido bien aprovechado por el sector empresarial para conseguir un trato más favorable de parte del gobierno nacionalista.

“La producción cae por falta de confianza empresarial y la solución es tomar medidas que hagan sentir mejor al empresariado”, es un mensaje eficaz, simple y directo, aunque no es del todo verdadero, pues la economía no se ha desacelerado por una falta de confianza empresarial.

La pesca cayó por la ausencia de anchoveta, la minería lo hizo por los bajos precios de los minerales y la manufactura por la menor demanda que enfrentan sectores exportadores claves como el textil-confecciones debido a la recesión en Europa y el menor gasto en EEUU. Además, la demanda interna (en particular la de consumo e inmobiliario) está siendo restringida por una serie de medidas de prudencia financiera que buscan limitar el crecimiento del crédito.

El asunto de la confianza empresarial es también importante, pero por lo sucedido en este año, los representantes de los hombres de negocios no tendrían que estar tan preocupados. Después de todo le vienen ganando por goleada a los sectores más anti-empresa y reguladores del Gobierno: Retrasaron parte de la reforma del Sistema Privado de Pensiones, hicieron que el Estado olvide su idea de comprar los activos de Repsol, están moderando los alcances de la Ley de Consulta Previa, entre otras medidas, habiendo perdido por el momento solo una gran batalla en torno a la ley de la comida chatarra (falta la elaboración del reglamento respectivo) y quedando por resolverse temas como el del reordenamiento pesquero.

Ahora el Gobierno anuncia medidas para mejorar la competitividad y hace guiños al empresariado extractivo con dos normas importantes: plazos perentorios para que el Estado apruebe o rechace las solicitudes de Certificados de Inexistencia de Restos Arqueológicos y los Estudios de Impacto Ambiental.

El problema es que pedir a cada momento mayor “confianza empresarial” es un arma de doble filo, pues de tanto gritar que hay desconfianza en primer lugar el mensaje empieza a perder importancia, y en segundo lugar, se puede poner nerviosos a los inversionistas perjudicando el ambiente para los negocios.

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